El éxito de un Facebook “falso”

En esta era de las relaciones amorosas 2.0, un gran sabio (seguramente mujer) dijo la famosa frase de “Muros vemos, inbox no sabemos”.  Y efectivamente, así es.

Los tiempos en los cuales la gente preguntaba en Yahoo! Respuestas como saber la contraseña del Hotmail de su novio (a), han quedado atrás.

En mi caso, el famoso inbox es la semilla con la que empieza  a surgir mi neurosis y locura de mujer facebookera: “¿Qué tendrá en sus conversaciones?” “¿Hablará por inbox con la maldita que le pone likes a sus fotos?”.

Éstas y más son solo algunas de las preguntas que en algún momento me he hecho al tener una mínima oportunidad de acceso a la red social de mi galán en turno.

Pero seré sincera. Me declaro culpable de haber espiado el Facebook de algún ligue.

Curiosamente, yo no soy la única que siente estas ansías incontrolables por entrar a la red social. Mi amiga Laura, que vivía en León,  se encontraba verdaderamente desesperada por entrar al Facebook de su ex novio Carlos, y saber si había alguna forma de lograr que regresaran:

  • Güey, seguramente la amiga de Carlos le dijo que me cortara. La odio. – me decía Lau mientras se daba cuenta que su ex novio la había eliminado.
  • Es lo más probable, pero no entiendo que tiene que ver eso con que quieras entrar a su Facebook.
  • No sé, para encontrar algo, justificar mi locura, por stalker, que se yo.
  • ¿Qué es lo que realmente quieres Lau?
  • Que regrese conmigo Em. Neta lo extraño.

Entonces una luz del cielo descendió. Mi mente se deslumbró, llegó al Nirvana y pensé: ¿por qué el Facebook destruye relaciones y no las reconstruye? Es tiempo de usar a nuestro favor esta red social y hacer que Laura recupere a su novio:

  • Acabo de tener la mejor idea del mundo.
  • ¿Cuál?
  • Te diré una de mis tantas teorías: Los hombres nos ven como trofeos a ganar, como el perro  que persigue la carne.
  • Ay Emma, que feo suena eso. No todos los hombres son así.
  • No es que sea algo malo, es que culturalmente así es. Me refiero al cortejo, ya sabes; el hombre conquista a la mujer, hace todo para ganarse “su amor” o meterla en su cama, lo que sea. Y nosotras, lo aceptamos, nos dejamos perseguir.
  • Si, en eso tienes razón.
  • Por lo que me cuentas, Carlos es el típico macho alfa con sus frases de “Eres mía” o “Nadie te puede tener más que yo”.

Disculpen si ofendo a alguien, pero quien ha tenido un novio así (incluyéndome) no me dejará mentir: este tipo de hombre con un gran ego, que suele traducirse en inseguridad, es posesivo y ve a su novia como su “vieja”, “su mujer”, mientras le agarra la cintura con una mano al mismo tiempo que con la otra le enseña al mundo sus grandiosos bíceps.

Así que, teniendo en cuenta lo anterior, maquiavélicamente definí el plan que llevaríamos acabo recuperar al patansito de mi amiga (lo que una hace por ver a sus comadres felices).

  • Haremos un Facebook falso.
  • ¿Qué?
  • Sí, vamos a crear a un tipo en Facebook. Carlos tiene que sentirse amenazado por otro, te siente muy segura, y como eres “su trofeo”, ¿cómo podría otro hombre quererlo?
  • Ajá Emma, brillante; Carlos me eliminó del Facebook.
  • Pero su méndiga mejor amiga no, y seguramente le irá con el chisme.
  • ¿Qué locura se te está ocurriendo Emma Rojo?
  • Vamos a inventar a un hombre guaperrimo en Facebook, que te va a tirar la onda en tu muro, te pondrá comentarios coquetos y lindos en tus fotos, y todas esas cosas que pasan cuando alguien te quiere ligar.
  • ¡Estás loca! Obvio Carlos se va a alejar.
  • No, no lo hará. Porque tu tendrás que verte medianamente interesada, mediadamente desinteresada. Osea, Laura, el típico truco de “hacerse la difícil”.
  • Jaja, estás loca, me encanta. ¿Cómo le pondremos?

Y así fue como David Peña nació. Creamos el mail, y el perfil, el cual era totalmente privado. Evidentemente, su foto no iba a ser de cualquier tipo de Google, por lo que busque algún compañero de clase de un gran amigo que vivía en Sevilla. Seamos sinceras, nadie se resiste a esos genes españoles.

Además, todo el proceso de creación fue a partir de las inseguridades detectadas en Carlos; su tamaño, ya que el tipo era un taponsito, su complejo por no tener ojos de color claro, y por supuesto, no poder  presumir el cuerpo de un fisicoculturista.

También teníamos que pensar en la historia de Laura y David:

  • Oye pero León es muy chico, nadie va a saber quién es David Peña, y seguramente Carlos va a querer averiguar – dijo Laura agobiada.
  • No te preocupes, pondremos que es del D.F., galán de 28 años, con su vida profesional resuelta, y que solo busca una mujer maravillosa para empezar su camino a la felicidad plena.
  • La cual seré yo. – respondió mi amiga muy parada de nalgas, creyéndose realmente el cuento.

La historia con David era la siguiente: Laura lo había conocido por amigos en común en el D.F. durante una cena en Polanco. Él la pretendía con comentarios lindos pero nada agresivos. A Laura le había agradado (nótese la importancia de la palabra), pero no estaba convencida ya que aún sentía algo por Carlos. Tenía que darle la “entrada” necesaria a David para hacer sentir celoso a su ex, pero no tanta para alejarlo por completo.

¡Fue así que me convertí en la Community Manager de la cuenta de David y el show empezó!

Estado de mi amiga en Facebook: “Amo el D.F. <3”

Respuesta de David: “Todo es mejor cuando vienes

Respuesta de Laura: “Gracias por la cena, estuvo super padre :p”

Pero teníamos que balancear el coqueteo con un poco de “frialdad” facebookera:

Publicación de David en el muro de Lau: “Lau, ya regresaaa

¿Respuesta? Un mísero like.

Y así pasaron dos o tres días, hasta que finalmente el famoso Carlos apareció en escena.

  • ¡Emma, me habló Carlos!
  • ¿Y? ¿Qué pasó?
  • Casi casi me lloró, me dijo que me extrañaba, que la había regado al cortarme. ¿Y adivina qué? ¡Me comentó de David güey!
  • ¡Lo sabía! ¿Te reclamó?
  • Sus palabras fueron: “Me enteré que un tal David del D.F. te estaba buscando, y pues sí, la neta es guapo y todo, y se ve que te trata bien. Pero me di cuenta que no quería que estuvieras con nadie más, sino conmigo. No soportaría verte con otro tipo. Te amo Lau. Perdóname”.

Desafortunadamente, esa “declaración de amor” era realmente el ego de Carlos hablando. Pero la decisión estaba en manos de mi amiga, y regresaron.

Meses después, como era de esperarse, terminaron, y la verdad es que me sentí culpable.

Había fungido como cupido en una relación que no tenía ni el más mínimo sentido de amor genuino. Realmente sólo había comprobado dos de mis grandes teorías: una, las relaciones amorosas, en su mayoría, se basan en una lucha de poder y de posesión, y dos, que el Facebook nunca dirá la verdad de nada ni de nadie.

Soy una chica de veintitantos que ha vivido más de 5 años en esta caótica ciudad. 

Me acabo de mudar sola, y si algo he aprendido durante este tiempo es que, aunque disfrutar la soltería en el D.F. es lo mejor que nos puede pasar a muchos, esto se vuelve contraproducente cuando quieres encontrar una pareja estable, genuina, fiel y sobre todo… que viva cerca de ti.

Éstas son las historias que he ido recopilando. Son 100 por ciento verdad. No tienes que leerlas en orden.

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